Existimos para glorificar a Dios, proclamar el Evangelio, hacer discípulos y servir a la comunidad

 
 

¿Cuál es la gran comisión?

Jesús dio este mandato a los apóstoles poco antes de ascender al cielo, y esencialmente describe lo que Jesús esperaba que los apóstoles y Sus seguidores hicieran en Su ausencia. Es la misión dada a cada creyente; esencialmente, ir y hacer discípulos.

¿Qué es un discípulo?

Un discípulo es una persona que ha sido reconciliada en relación con Dios a través de un nuevo nacimiento por medio de la confianza en el Evangelio y, posteriormente, está creciendo en amor por Dios y amor por los demás.

¿Qué es el Evangelio?

El Evangelio es la narración histórica del Dios trino que orquesta la reconciliación y la redención de una creación rota y criaturas caídas al Padre a través de la vida, la muerte, la resurrección y el regreso futuro de Jesucristo que venció a Satanás, el pecado y a la muerte.

"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." Mateo 28:18-20
 
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Nuestra misión

Existimos para

  1. Glorificar a Dios

  2. Proclamar el Evangelio

  3. Hacer discípulos

  4. Servir a la comunidad

Estas cuatro bases bíblicas proveen una dirección clara para cumplir la misión de toda iglesia, dada por nuestro Señor Jesucristo, que es la Gran Comisión encontrada en los Evangelios. La misión de Templo Betania establece una estrategia especifica contextualizando el trabajo de la iglesia local a su comunidad con una visión centrada en el Evangelio y en la proclamación del mensaje de Jesucristo. 

 
 

Glorificar a Dios

Servicios

Una de las formas en que glorificamos a Dios es mediante la adoración conjunta durante nuestros servicios y reuniones, y al hacer todo con excelencia.

Como creación de Dios, fuimos creados según el designio de Su voluntad, para alabanza de Su gloria y para disfrutar de la comunión con Él (Efesios 1:11-12). Fuimos creados para glorificar a Dios y para traer expansión a Su nombre y a Su poder ilimitado por medio de la salvación en Cristo Jesús y el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. La iglesia local debe ser sal de la tierra, luz del mundo y como una ciudad asentada sobre un monte que no se puede esconder. Cuando la comunidad es impactada por la iglesia local, y por las buenas obras de cada discípulo de Jesús, el nombre de Dios debe ser glorificado (Mateo 5:13-16). Como comunidad Cristiana, enfocamos la importancia de exaltar el nombre de Jesús, servir en la iglesia, proclamar la gloria y las maravillas de Dios, llevar mucho fruto y vivir vidas santas y consagradas a Dios para Su gloria (Filipenses 2:9-11; Salmos 96:3-4; 1 Corintios 10:31; Efesios 3:20-21; Juan 15:8-9).